En los primeros días de agosto de 2026, en el Cementerio de Mai Dich, en Hanói, oficiales y soldados del Comando de la Capital desplegaron con prontitud las labores de toma de muestras de restos de mártires para realizar análisis de ADN.
En los primeros días de agosto de 2026, en el Cementerio de Mai Dich, en Hanói, oficiales y
soldados del Comando de la Capital desplegaron con prontitud las labores de
toma de muestras de restos de mártires para realizar análisis de ADN. Esta
actividad forma parte de los esfuerzos de Hanói para implementar la Campaña de
500 días y noches para intensificar la búsqueda, recuperación e identificación
de los restos de los héroes, con el objetivo de determinar progresivamente la
identidad de quienes sacrificaron sus vidas y cuyos datos aún no han podido ser
conocidos.
Vista panorámica de la zona de tumbas del Cementerio de Mai Dich, donde los soldados trasladan
las urnas funerarias de cerámica que contienen los restos de los mártires a la
zona destinada a la toma de muestras. Foto: Cong Dat/VNP
En la zona de las tumbas, los trabajos se llevan a cabo con cuidado y solemnidad. Cada ubicación
es determinada, cada capa de tierra es excavada y los vestigios son examinados,
recogidos y registrados. Una labor que puede parecer puramente técnica
adquiere, sin embargo, un significado especial, porque detrás de cada tumba hay
una persona, una vida y posiblemente una familia que espera información después
de muchos años.
Según reporte de las autoridades competentes de Hanói, la toma de muestras se lleva a cabo en
los cementerios de mártires administrados por la ciudad, entre ellos el de Mai
Dich. En los sepulcros cuyos entierros datan de hace mucho tiempo, la recogida
de muestras para los análisis de ADN afronta numerosas dificultades debido al
proceso natural de descomposición. Por ello, las labores requieren cautela y
precisión en cada etapa.
La bandera nacional cubre solemnemente la urna funeraria de cerámica antes de su traslado
a la zona destinada a la toma de muestras. Foto: Cong Dat/VNP
Soldados trasladan las urnas funerarias de cerámica por la zona de las tumbas de los mártires en
el Cementerio de Mai Dich. Foto: Cong Dat/VNP
Quienes participan allí en la misión trabajan en un ambiente solemne. Cada muestra recogida y cada
información registrada deben estar vinculadas al expediente correspondiente a
la tumba, a fin de garantizar su utilidad para los posteriores análisis y
cotejos. Se trata de una labor que requiere la coordinación de múltiples
fuerzas, desde quienes realizan directamente las excavaciones hasta los
funcionarios encargados de los expedientes, la toma de muestras y las distintas
tareas especializadas.
Detrás de este proceso se encuentra un recorrido más largo: desde una tumba cuyos datos todavía no han sido determinados plenamente hasta el cotejo
de información, los análisis de ADN y la búsqueda de coincidencias con muestras
biológicas de los familiares. La tecnología y los métodos científicos se están
convirtiendo en herramientas importantes para reducir la distancia entre la
información que aún falta y la posibilidad de identificar a los mártires. El Ministerio de Defensa determina que la aplicación de la ciencia y la tecnología, así como la
conexión y explotación de las fuentes de datos, constituye uno de los factores
importantes de la Campaña de 500 días y noches.
Soldados llevan solemnemente las urnas funerarias hasta la mesa de toma de muestras, donde el
personal especializado se prepara para realizar el trabajo. Foto: Cong Dat/VNP
Personal del Centro de Medicina Forense de Hanói junta las manos en señal de respeto antes
de realizar la toma de muestras para el análisis de ADN de los restos de los
mártires. Foto: Cong Dat/VNP
Pero detrás de cada muestra de ADN no solo hay un procedimiento de análisis. También está la
esperanza de familias que han esperado durante décadas para saber dónde se
encuentra su ser querido, dónde yace y si será posible determinar con exactitud
su identidad.
Para las familias de los mártires, encontrar información sobre ellos no significa simplemente
completar un expediente. Significa recuperar un nombre, una dirección y un
recuerdo que la guerra y el paso del tiempo habían cubierto. Por ello, cada
avance en la búsqueda, recuperación e identificación de los restos tiene un
profundo significado humanitario.
Muestras destinadas al análisis de ADN son recogidas durante el procesamiento de los
restos de los mártires. Foto: Cong Dat/VNP
El personal especializado realiza la toma de muestras para el análisis de ADN. Foto: Cong
Dat/VNP
La Campaña de 500 días y noches se está desplegando en todo el país con la participación de
numerosas fuerzas. Según información del Museo de Historia Militar de Vietnam,
después de más de cuatro meses de implementación, la campaña había recuperado
cerca de 1 400 restos y recogido decenas de miles de muestras de restos y
muestras biológicas de familiares para realizar análisis de ADN.
En Hanói, las labores que se desarrollan en el Cementerio de Mai Dich constituyen una parte
concreta de ese recorrido. No hay momentos estridentes, sino únicamente el
trabajo silencioso de quienes avanzan paso a paso en la búsqueda de los
vestigios que aún permanecen. Desde el subsuelo, información que parecía haber
quedado sepultada por el tiempo está siendo recuperada mediante la combinación
de responsabilidad, gratitud y ciencia.
Los soldados preparan nuevas urnas funerarias de cerámica para volver a sepultar los restos
de los mártires una vez concluida la toma de muestras. Foto: Cong Dat/VNP
Cada tumba que se abre representa una nueva oportunidad de búsqueda. Cada muestra recogida es una nueva esperanza. Y detrás de este recorrido existe
un deseo sencillo pero sagrado: que quienes sacrificaron sus vidas por la patria
recuperen su nombre y su tierra natal, y regresen a la memoria de sus familias
y compañeros de armas./.
Por VNP/Cong Dat