Trabajadores y veterinarios en Dak Lak dedican esfuerzos diarios al rescate y cuidado de elefantes domésticos en Tay Nguyen, contribuyendo a preservar un símbolo cultural y natural de Vietnam.
Los cuidadores de elefantes consideran a estos animales como miembros de su propia familia. (Fuente: VNA)
En plena temporada seca en los bosques de dipterocarpáceas de Buon Don, los trabajadores del Centro de Conservación de Elefantes, Rescate de Animales y Gestión y Protección Forestal de la provincia de Dak Lak acompañan cada día a los elefantes en la búsqueda de agua, alimento y atención sanitaria.
En un contexto en el que la población de elefantes domésticos en Dak Lak se ha reducido a poco más de 30 ejemplares y enfrenta serios riesgos de disminución debido al envejecimiento y las dificultades reproductivas, las labores de conservación adquieren no solo un valor profesional, sino también un profundo significado cultural, al contribuir a preservar un símbolo emblemático de la Altiplanicie Occidental (Tay Nguyen).
En la zona de cuidado semisalvaje, los elefantes Jun y Gold representan dos casos especiales. Ambos fueron rescatados cuando aún eran crías y se encontraban en estado crítico. Tras más de una década dedicada al rescate, Cao Xuan Ninh, trabajador del Departamento de Cuidado y Rescate de Elefantes, los considera parte de su propia familia.
Según recuerda, Jun sufrió una grave infección en una pata tras quedar atrapado en una trampa, mientras que Gold cayó en un pozo profundo, quedando exhausto y con severos traumas psicológicos. La mayor dificultad consistió en enseñarles a alimentarse con leche artificial y tratar sus heridas. Durante muchas noches, los cuidadores debieron turnarse para permanecer en vela, atendiendo y tranquilizando a las crías.
Los elefantes sanos viven en el bosque natural. (Fuente: VNA)
De acuerdo con Cao Xuan Ninh, el cuidado de elefantes no solo exige fortaleza física, sino también paciencia y una profunda comprensión de su comportamiento. Tras años de tratamiento y con el apoyo de expertos internacionales, Jun y Gold lograron recuperarse, gozar de buena salud y adaptarse al entorno semisalvaje.
Actualmente, el Centro cuida a nueve elefantes. Los ejemplares heridos o de edad avanzada reciben atención en áreas controladas para facilitar el seguimiento sanitario, mientras que los más sanos viven en espacios naturales destinados a estimular sus instintos salvajes. Además, la institución coopera con la Fundación de Animales de Asia para aplicar protocolos de cuidado conforme a estándares internacionales.
Xi Xa Vat, cuidador del Centro, explicó que el trabajo en un entorno semisalvaje implica numerosas dificultades, especialmente durante la estación seca, cuando escasean el agua y los alimentos. En esas condiciones, los cuidadores deben recorrer varios kilómetros bajo temperaturas cercanas a los 40 grados Celsius para buscar recursos junto a los elefantes y evitar posibles conflictos con ejemplares salvajes.
Por su parte, el veterinario Cao Dang Quan señaló que los elefantes poseen una vida emocional compleja, por lo que cada individuo requiere cuidados específicos. Además del tratamiento médico, el Centro recrea un entorno similar al natural mediante estanques de barro y la disposición estratégica de alimentos para estimular su instinto de búsqueda. Asimismo, se cultiva hierba y se complementa la dieta con vitaminas para garantizar su bienestar.
Detrás de la recuperación de elefantes como Jun y Gold se encuentra la silenciosa dedicación de sus cuidadores. Más allá de preservar su salud, contribuyen a restaurar su entorno natural y a devolverles bienestar, en un esfuerzo humano y sostenible por salvar a la reducida población de elefantes domésticos de Tay Nguyen./.