El programa de experiencias culturales «Mot ngay rong choi» (Un día de diversión) recreó vívidamente los recuerdos de la infancia mediante juegos populares, actividades artesanales tradicionales y espacios inspirados en las aldeas vietnamitas. Además de ofrecer un entorno lúdico y educativo para los niños, la iniciativa contribuyó a difundir los valores de la cultura nacional y a fortalecer los vínculos familiares a través de experiencias compartidas que combinan aprendizaje y entretenimiento.
El programa de experiencias culturales «Mot ngay rong choi» (Un día de diversión) recreó vívidamente los recuerdos de la
infancia mediante juegos populares, actividades artesanales
tradicionales y espacios inspirados en las aldeas vietnamitas. Además
de ofrecer un entorno lúdico y educativo para los niños, la
iniciativa contribuyó a difundir los valores de la cultura nacional
y a fortalecer los vínculos familiares a través de experiencias
compartidas que combinan aprendizaje y entretenimiento.
En medio del acelerado ritmo de la vida urbana, los espacios donde
los niños pueden entrar en contacto con la cultura tradicional
adquieren un valor cada vez mayor. Con el propósito de ofrecerles
una experiencia enriquecedora, el Centro de Actividades Culturales y Científicas de Van Mieu–Quoc Tu Giam (Templo de la
Literatura) organizó el programa «Mot ngay rong choi», convirtiendo este emblemático sitio patrimonial de Hanói en un auténtico festival dedicado a la infancia.
Celebrado en un espacio patrimonial y complementado con actividades
de carácter contemporáneo, el programa propuso un recorrido
diverso, distribuido en dos franjas horarias y dos escenarios
diferentes. Por la mañana tuvo lugar la actividad «Em la la – Em la hoa» en el Jardín Giam, mientras que por la tarde y la noche se desarrolló «Dung dang dung de – Dat tre den choi» en el recinto de Van Mieu–Quoc Tu Giam. El Jardín Giam forma parte del conjunto monumental de Van Mieu–Quoc Tu Giam.
Los niños participaron en numerosos juegos populares de carácter
físico, reinventados mediante propuestas creativas, como la rayuela,
carreras de animales, juegos para atrapar pelotas con trajes
especialmente diseñados o versiones infantiles de los zancos. Además
de despertar risas y entusiasmo, estas actividades contribuyeron a
desarrollar la agilidad, la coordinación y el trabajo en equipo.
Los niños participaron en numerosos juegos populares de carácter
físico, reinventados mediante propuestas creativas, como la rayuela,
carreras de animales, juegos para atrapar pelotas con trajes
especialmente diseñados o versiones infantiles de los zancos. Además
de despertar risas y entusiasmo, estas actividades contribuyeron a
desarrollar la agilidad, la coordinación y el trabajo en equipo.
Oficios tradicionales profundamente ligados a la vida cotidiana de
los vietnamitas a lo largo de generaciones fueron recreados en pleno
corazón de Hanói, permitiendo a los más pequeños acercarse al
patrimonio cultural de una manera directa y cercana. Lejos de
presentarse como conocimientos teóricos, los valores tradicionales
cobraron vida a través de experiencias prácticas que despertaron la
curiosidad y el deseo de descubrir.
Uno de los momentos más destacados del programa fue la
representación del teatro de marionetas Te Tieu. Relatos populares y costumbres tradicionales cobraron vida mediante
este singular arte titiritero, cautivando a los jóvenes
espectadores. Tras la función, los niños tuvieron la oportunidad de
manipular las marionetas bajo la guía de los artesanos, acercándose
de manera práctica a una de las expresiones más representativas del
arte popular vietnamita.
La armoniosa combinación entre el espacio patrimonial de Van Mieu–Quoc Tu Giam y las actividades experienciales contemporáneas dio lugar a un recorrido lleno de significado, donde
el pasado dialogó con el presente y donde las tradiciones fueron
transmitidas mediante un lenguaje cercano a las nuevas generaciones.
A través de juegos populares, talleres artesanales, manifestaciones
artísticas tradicionales y dinámicas interactivas, el programa
logró sacar la cultura popular del ámbito expositivo para
convertirla en una experiencia viva. De este modo, el patrimonio no
solo se preserva, sino que también se transmite de forma natural a
las nuevas generaciones, ayudándolas a comprender, valorar y
sentirse orgullosas de la riqueza cultural de Vietnam.