Hanói adquiere una belleza muy particular cuando la naturaleza entra en el otoño.
Hanói adquiere una belleza muy particular cuando la naturaleza entra en el otoño. El sol deja atrás su intensidad del verano, el cielo se aprecia más alto y despejado, y los árboles comienzan a cambiar de color. En medio del ritmo acelerado de la vida cotidiana, la capital parece ralentizarse, haciendo que cada rincón, cada hilera de árboles y cada lago se conviertan en una hermosa estampa.
Por las mañanas, Hanói despierta bajo una suave luz solar. En las calles arboladas, muchas personas salen a caminar, montar en bicicleta o hacer ejercicio. Vendedores de flores recorren las vías, llevando consigo los colores vibrantes de la nueva estación. El aroma de las flores, el color de las hojas y la luz del sol se funden para crear ese carácter inconfundible del otoño de Hanói.
En la zona del lago Hoan Kiem, la belleza otoñal se percibe en cada instante de la vida cotidiana. Los habitantes pasean tranquilamente alrededor del lago, los visitantes se detienen para contemplar el paisaje. Las calles del casco antiguo mantienen su ritmo habitual, pero bajo la luz dorada de la estación, las antiguas casas, los balcones y los pequeños callejones adquieren un aire más sereno y apacible.
Iglesia de Cua Bac. FOTO: CONG DAT/VNP
El otoño es también el momento en que Hanói se llena de color con los tradicionales ao dai y las sesiones fotográficas que capturan los mejores momentos de residentes y turistas. En numerosas calles, jóvenes, familias y aficionados a la fotografía acuden a rincones habituales para tomarse fotos.
Primer plano de las manos de una anciana envolviendo Com (arroz verde joven), un sencillo postre tradicional
estrechamente ligado al otoño de la urbe. FOTO: CONG DAT/VNP
Frutos amarillos del Thi (Diospyros decandra), una fruta sencilla que evoca el otoño. FOTO: CONG DAT/VNP
No hacen falta escenarios espectaculares. Una fila de árboles, un puesto de flores, la superficie de un lago o un tramo cualquiera de una calle bastan para que el otoño de la ciudad siga cautivando a quienes pasan por allí. Es una belleza sencilla, pero singular, que hace de la capital un lugar especialmente atractivo cada vez que llega el otoño./.