Cultura

Coleccionar flores por el Tet: una tradición refinada de los hanoyenses

En Vietnam, el Año Nuevo Lunar coincide invariablemente con la llegada de la primavera, estación en la que las flores alcanzan su plenitud. Jardines, mercados y aceras se transforman entonces en un mosaico de colores, prolongado en macetas y jarrones que embellecen los hogares. 
Entre las tradiciones más representativas de los hanoyenses sobresale el arte de “coleccionar flores”, una práctica refinada y meticulosa que simboliza los anhelos de prosperidad para el año que comienza. 

En estas fechas, melocotoneros, orquídeas y, de manera especial, el delicado narciso asumen un papel central.

Coleccionar flores por el Tet: una tradición refinada de los hanoyenses - ảnh 1Los hanoyenses adoran las flores de melocotonero por su elegancia y porque representan la primavera y el clima muy típico de Hanói en esta estación.

En los días previos al Tet, el frío tenue del norte acompaña el incesante ir y venir de la ciudad. Entre abrigos y compras apresuradas, numerosas familias buscan las flores que representan la primavera: ramas de melocotonero, orquídeas o narcisos cuidadosamente cultivados. Cada elección responde a un anhelo.

En el tradicional mercado de Hang Luoc, Nguyen Van Khoi halló la rama de melocotonero que buscaba y afirmó: “Las flores de melocotonero son el anuncio más elocuente de la llegada del Tet. Basta contemplarlas para que me embargue una emoción que permanece inalterable con el paso de los años. Muchas realidades cambian, pero el apego de los hanoyenses a estas flores se mantiene firme. Hoy se aprecia una sensibilidad estética más depurada y una selección más rigurosa: se valora la forma, la proporción, la intensidad del color y la variedad. Es una expresión cultural que se transmite intacta de generación en generación”.

Para los habitantes de la capital, el melocotonero simboliza la renovación y los buenos augurios para el hogar. Aunque muchos lo adquieren en mercados tradicionales, crece el número de quienes prefieren acudir directamente a los jardines para escoger el ejemplar que mejor se adapte a su espacio doméstico.

Algunos residentes lo expresan en estos términos:

“Cuando observo un melocotonero en flor, tengo la certeza de que la primavera ha llegado. El melocotonero de Nhat Tan posee una belleza singular, profundamente ligada al espíritu de Hanói. Acudir al jardín y llevarlo al hogar imprime al espacio doméstico una atmósfera más viva y renovadora”, dijo una mujer.

“En mi familia, escoger el melocotonero directamente en el jardín constituye una tradición arraigada. Allí puedo elegir con detenimiento la forma que mejor armonice con la casa y prever el lugar que ocupará. Además, el árbol conserva su frescura durante más tiempo y mantiene intacta la lozanía de sus flores”, expresó otra.

Coleccionar flores por el Tet: una tradición refinada de los hanoyenses - ảnh 2El narciso tiene cinco cualidades de belleza: flor, raíz, hojas, forma y fragancia.

Junto al melocotonero, el narciso ocupa un lugar destacado en el Tet hanoyense. Se le atribuyen “cinco cualidades”: la flor, las raíces, las hojas, la forma y el aroma. Los aficionados no se limitan a adquirirlo; lo trabajan con paciencia y precisión, recortando y modelando cada bulbo hasta alcanzar una composición armónica.

Luong Thu Huong, aficionada desde hace más de una década, explicó: “El cultivo del narciso exige paciencia, precisión y cuidado constante. No obstante, cuando se atiende adecuadamente, el resultado alcanza una belleza extraordinaria. Procuro mantener el agua siempre limpia y renovarla una o dos veces al día. En jornadas soleadas, extremo la vigilancia para evitar cualquier deterioro en raíces u hojas, y realizo su limpieza con suma delicadeza”.

Coleccionar flores por el Tet: una tradición refinada de los hanoyenses - ảnh 3Las orquídeas se presentan en una gran variedad de colores y cada especie posee su propia belleza y propio significado.

La orquídea completa este paisaje floral. Símbolo de elegancia, prosperidad y refinamiento, aporta distinción a la sala principal y expresa el deseo de un inicio venturoso.

Dam Dinh Loi, apasionado de estas flores desde hace años, señaló: “En Hanói, junto al melocotonero o el kumquat, numerosas familias disponen una maceta tradicional de orquídeas en la sala principal. No es una flor de comprensión inmediata; requiere sensibilidad para apreciarla plenamente, de ahí que se la considere la “reina de las flores”. Durante el Tet se prefieren orquídeas terrestres o phalaenopsis, en tonalidades vivas como el morado, el amarillo, el blanco o el rosa, con el propósito de colmar el hogar de alegría y augurar un año próspero”.

Entre melocotoneros, narcisos modelados con esmero y orquídeas de vivos matices, los hanoyenses preservan una tradición que atraviesa generaciones. En cada flor no solo florece la primavera: también se renueva la memoria y la esperanza de un año nuevo en paz y prosperidad.


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