En medio de las avenidas amplias, las modernas líneas de metro y el ritmo incesante de Ciudad Ho Chi Minh, los pequeños callejones siguen existiendo como remansos de tranquilidad dentro de la gran urbe. Más que simples vías que conectan zonas residenciales, los callejones conservan recuerdos, cultura y vínculos humanos, contribuyendo a forjar la identidad única de la ciudad que lleva el nombre de Ho Chi Minh a lo largo de medio siglo de desarrollo e integración.
En medio de las avenidas amplias, las modernas líneas de metro y el ritmo incesante de Ciudad Ho Chi Minh, los pequeños callejones siguen existiendo como remansos de tranquilidad dentro de la gran urbe. Más que simples vías que conectan zonas residenciales, los callejones conservan recuerdos, cultura y vínculos humanos, contribuyendo a forjar la identidad única de la ciudad que lleva el nombre de Ho Chi Minh a lo largo de medio siglo de desarrollo e integración.
Vista aérea de la vida cotidiana en el callejón Hao Sy Phuong, donde destacan los
balcones llenos de vegetación y la arquitectura típica de los antiguos
complejos residenciales. FOTO: NGUYEN LUAN/VNP
Las viejas barberías tradicionales aún
existen en los callejones de la ciudad. FOTO: TRAN THE PHONG
Al dejar atrás las concurridas calles principales y adentrarse en un callejón, los turistas entran en otro mundo. Allí, el ritmo de la vida parece ralentizarse. El ruido del tráfico da paso a las conversaciones amistosas entre vecinos, al pregón familiar de los vendedores ambulantes o al canto de los pájaros que resuena desde los aleros cubiertos de plantas.
Desde hace mucho tiempo, los callejones forman parte inseparable de la estructura urbana de Ciudad Ho Chi Minh. Miles de ellos, grandes y pequeños, se entrelazan como vasos sanguíneos silenciosos que alimentan la vida comunitaria. No solo conectan viviendas, sino también a las personas mediante la cercanía, la solidaridad y el espíritu de convivencia, rasgos característicos de los habitantes del sur de Vietnam.
En estos callejones impregnados por el paso del tiempo, los visitantes encuentran fácilmente escenas sencillas de la vida cotidiana. Bajo una buganvilla de vivos colores se encuentra un pequeño puesto donde se sirve refresco. En una silla de plástico frente a una casa, una anciana lee tranquilamente el periódico en una apacible mañana. Son momentos simples que conforman una belleza singular, cada vez más difícil de encontrar en las ciudades modernas.
Los callejones son mucho más que simples vías de tránsito: constituyen una parte
esencial de la identidad cultural de Ciudad Ho Chi Minh, un espacio donde se
preserva un ritmo de vida sencillo. FOTO: NGUYEN LUAN/VNP
Turistas pasan por pequeñas tiendas. FOTO: TRAN THE PHONG
Uno de los lugares más emblemáticos es el callejón Hao Sy Phuong, situado en el barrio de Cho Lon. Formado a principios del siglo XX, conserva en gran medida la arquitectura tradicional de la comunidad de vietnamitas de origen chino, con sus antiguas casas adosadas, persianas verdes, pareados rojos y altares tradicionales.
Este espacio refleja la interacción cultural que ha contribuido a crear el carácter multicultural de Ciudad Ho Chi Minh.
Apacible atmósfera del corredor de exposiciones en el callejón Art Arcade, un espacio
donde visitantes y residentes pueden detenerse a contemplar el arte. FOTO:
NGUYEN LUAN/VNP
Además de preservar la memoria histórica, muchos callejones se han convertido en ámbitos creativos de la vida contemporánea, albergando galerías de arte, cafeterías artísticas y espacios expositivos peculiares. En Art Arcade, en la calle de Dong Khoi, se exhiben pinturas sobre la tierra y el pueblo vietnamita en un espacio cercano y acogedor, creando un interesante punto de encuentro entre el arte y la vida urbana.
Lejos del centro, los callejones del distrito de Go Vap ofrecen una atmósfera completamente diferente. Allí se concentran numerosos centros religiosos históricos, como el vijara Ngoc Phuong y las pagodas de Chau An y Quang Huong Gia Lam. Entre patios sombreados por árboles y el sonido de las campanas de los templos, los visitantes pueden experimentar una serenidad poco común en una metrópoli de más de diez millones de habitantes. Durante las principales festividades religiosas, estos sitios se llenan de color, reflejando la riqueza espiritual y las sólidas tradiciones de fe de la comunidad local.
Cada callejón de la ciudad cuenta una historia distinta. Algunos están ligados a antiguos barrios obreros; otros son famosos por su gastronomía tradicional; y algunos más se han convertido en puntos de encuentro para artistas y jóvenes creadores. Todos ellos se entrelazan para formar un ecosistema cultural único en el corazón de una ciudad moderna.
En el callejón 84 de Bui Vien se puede disfrutar de los platos típicos de la ciudad. FOTO: TRAN THE PHONG
Distribución de artículos de caridad en un callejón. FOTO: TRAN THE PHONG
Tras cincuenta años de desarrollo desde que la metrópoli adoptó el nombre del Presidente Ho Chi Minh, el paisaje urbano ha experimentado profundas transformaciones con nuevas infraestructuras y un estilo de vida cada vez más dinámico. Sin embargo, en medio de este constante cambio, los callejones continúan preservando silenciosamente el alma de la ciudad. Son lugares donde pasado y presente conviven, donde los valores comunitarios, la tolerancia y el espíritu abierto de los habitantes de Ciudad Ho Chi Minh siguen transmitiéndose de generación en generación.
Para muchos visitantes internacionales, explorar estos callejones es mucho más que una simple actividad turística. Es una oportunidad para descubrir la esencia más auténtica de la urbe: una metrópoli moderna que, pese a su integración en el mundo globalizado, ha sabido conservar espacios de tranquilidad y una identidad profundamente arraigada./.
Por VNP/Nguyen Luan - Fotos: Nguyen Luan/VNP y Tran The Phong