16/02/2015 11:21 GMT+7 Email Print Like 0

Long Bien: memorias de un puente

Hanoi, 15 feb (VNA)- Ha Noi está rodeada por el río Rojo y los afluentes Nhue y Day. Las imágenes del Rojo cargado de aluviones siempre se asocian con un puente que le atraviesa, el Long Bien. 

En 1890, Francia comenzó sus primeras explotaciones coloniales en Vietnam. Y viendo la falta de conexiones de transporte para tal propósito, decidió construir el primer puente de hierro sobre el río Rojo. 

Después de tres años de instalaciones, la obra se inauguró el 28 de febrero de 1902, con el nombre de Doumer, y tras la liberación de Ha Noi en 1954, adoptó el de Long Bien. 

Su diseño y ejecución estuvieron a cargo de las firmas Deydé y Pillé. Está dotado de vigas salientes, al igual que el puente de Tolbiac, también construido por Deydé y Pillés en la línea ferroviaria Paris- Orléans. 

Original en el estilo, diseño y materiales de construcción, Long Bien era, en aquel momento, el segundo viaducto más largo del mundo y el mayor del Lejano Oriente. 

Tenía la función de facilitar las explotaciones coloniales y activar, por otro lado, la represión francesa contra los movimientos patrióticos en el Norte de Vietnam. Por esa razón, el puente está ligado con grandes sacrificios de los revolucionarios. 

Y si sobrevive hasta hoy día, se debe también a los compatriotas que lo defendían, durante las guerras y en los tiempos de paz. Long Bien se mantuvo firme junto con los hanoyenses en la resistencia antifrancesa y en medio de los criminales ataques aéreos estadounidenses. Es el testimonio de la historia, convertido luego en la historia misma! 

En los gloriosos días del otoño de 1954, por Long Bien arribaron tropas libertadoras a Ha Noi, capital de la nación. Y el 10 de octubre de ese año, el viaducto testimonió la retirada de los últimos colonialistas franceses. 

También desde Long Bien dispararon cañónes que derribaron aviones norteamericanos, en la resonante batalla del llamado Dien Bien Phu aéreo, en las Navidades de 1972. Durante aquellos días difíciles, Long Bien fue bombardeado 14 veces, con 9 vigas destruidas y cuatro pilares gravemente afectados. Una vez partido o averiado algún tirante, lo remendaron de inmediato para garantizar el fluido del transporte. 

El puente, de casi dos kilómetros de largo, seguía firme bajo miles de toneladas de bombas. Sus servicios continuos permitieron trasladar a tropas, armas y alimentos hacia los frentes del Sur ocupado por el Ejército norteamericano. 

Long Bien se vincula con tres naciones: Si lo construyó Francia, fue objeto de destrucción para Estados Unidos y sustentado por Viet Nam. Constituye un gran orgullo para la población hanoyense. 

Pese a los altibajos históricos y el transcurso del tiempo, el puente sigue siendo un Dragón verde reposado sobre el río Rojo, contemplando su querida urbe en constante renovación. 
En la actualidad, Ha Noi dispone de otros cuatro puentes modernos que cruzan el río Rojo. Long Bien ha cumplido su misión de transporte arterial, pero sus valores culturales cobran más fuerza. Lejos de pasar al olvido, se ha convertido en un punto de cita, especialmente para los jóvenes. 

Long Bien atrae a pintores y fotógrafos que buscan transmitir mensajes a través de sus creaciones. 

Al parecer, hay otra vida sobre el puente. Se trata de un Ha Noi más tranquilo, donde el pasar de motos resulta menos ruidoso en medio de fuertes aires fluviales. No obstante, algunas paradas en el puente se han convertido en mercaditos, con vegetales y frutas en venta. Los negocios callejeros nunca dejan dormido al viejo Long Bien que forma parte de una vida urbana, tan dinámica como alterada. 

Han transcurrido años y el tiempo impone su paso sobre la histórica obra, marcando huellas en cada tirante, cada viga. Long Bien se ha convertido en un guión conectador entre el pasado y el presente. Esta lógica determina que sus valores más representativos perdurarán en el alma de los capitalinos, hoy día y para siempre.
VNA/VNP 
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